jueves, 7 de abril de 2011

O.G.T


Era un tipo tan duro que nació sin raja del culo... ¿y cómo se la hicieron?.. ¡Con un cutter..! Así de vulgar empiezo la entrada de hoy, porque voy a hablar de un tema que es el foco de los debates en mi entorno y que últimamente es una de mis preocupaciones más importantes.

Voy a hablar de lo necesaria que es la raja del culo, si, "la raja del culo", no he encontrado manera más suave de denominar a esa parte tan importante del cuerpo, y es de esas cosas con las que nacemos, o con las que estamos día a día y no somos conscientes de lo necesarias que son y de la cantidad de cosas que no podríamos hacer sin ellas.

Yo soy de la opinión de que sin raja del culo no nos podríamos poner en cuclillas, no podríamos correr, no podríamos estirar los isquiotibiales, no podríamos tirarnos ventosidades quedándose en una combustión interna nada positiva para el cuerpo humano, no podríamos soltar los desperdicios, habría que buscar otra abertura.. en fin qué asco... ya basta...

El motivo fundamental de esta pequeña entrada humorística es que ya no valoramos esas pequeñas cosas que nos hacen felices día a día sin darnos cuenta, o que nos hacen tener simplemente una vida mejor... No valoramos el tener 2 brazos, 2 piernas, familia, gente que me quiere, gente que no me quiere..., creo que todo y digo todo, tanto positivo como negativo, hacen que nuestra vida sea completa y que inconscientemente o consciente-mente nos hacen un poquito más feliz.

Lo único que nos pasa es que nos dedicamos a verlo todo muy negro, o todo muy blanco, la vida consiste en encontrar ese equilibrio grisáceo que hace que disfrutemos tanto de lo bueno como de lo malo, como viene siendo algo tan burdo como la raja del culo. Por lo que os recomiendo sonreír, ser felices, no pensar mal, disfrutar de todo lo que se hace ya sea rutinario o excepcional, os digo que la vida será mucho más feliz. Pensad en que la vida no tiene que pasar por ti sin que la vivas.

Me parto el culo con la entrada...

Un abraaaaaaaaazo!

viernes, 11 de marzo de 2011

La isla de las dos caras

La tribu de los mokokos vivía en el lado malo de la isla de las dos caras. Los dos lados, separados por un gran acantilado, eran como la noche y el día. El lado bueno estaba regado por ríos y lleno de árboles, flores, pájaros y comida fácil y abundante, mientras que en el lado malo, sin apenas agua ni plantas, se agolpaban las bestias feroces. Los mokokos tenían la desgracia de vivir allí desde siempre, sin que hubiera forma de cruzar. Su vida era dura y difícil: apenas tenían comida y bebida para todos y vivían siempre aterrorizados por las fieras, que periódicamente devoraban a alguno de los miembros de la tribu.

La leyenda contaba que algunos de sus antepasados habían podido cruzar con la única ayuda de una pequeña pértiga, pero hacía tantos años que no crecía un árbol lo suficientemente resistente como para fabricar una pértiga, que pocos mokokos creían que aquello fuera posible, y se habían acostumbrado a su difícil y resignada vida, pasando hambre y soñando con no acabar como cena de alguna bestia hambrienta.

Pero quiso la naturaleza que precisamente junto al borde del acantilado que separaba las dos caras de la isla, creciera un árbol delgaducho pero fuerte con el que pudieron construir dos pértigas. La expectación fue enorme y no hubo dudas al elegir a los afortunados que podrían utilizarlas: el gran jefe y el hechicero.

Pero cuando estos tuvieron la oportunidad de dar el salto, sintieron tanto miedo que no se atrevieron a hacerlo: pensaron que la pértiga podría quebrarse, o que no sería suficientemente larga, o que algo saldría mal durante el salto... y dieron tanta vida a aquellos pensamientos que su miedo les llevó a rendirse. Y cuando se vieron así, pensando que podrían ser objeto de burlas y comentarios, decidieron inventar viejas historias y leyendas de saltos fallidos e intentos fracasados de llegar al otro lado. Y tanto las contaron y las extendieron, que no había mokoko que no supiera de la imprudencia e insensatez que supondría tan siquiera intentar el salto. Y allí se quedaron las pértigas, disponibles para quien quisiera utilizarlas, pero abandonadas por todos, pues tomar una de aquellas pértigas se había convertido, a fuerza de repetirlo, en lo más impropio de un mokoko. Era una traición a los valores de sufrimiento y resistencia que tanto les distinguían.

Pero en aquella tribu surgieron Naru y Ariki, un par de corazones jóvenes que deseaban en su interior una vida diferente y, animados por la fuerza de su amor, decidieron un día utilizar las pértigas. Nadie se lo impidió, pero todos trataron de desanimarlos, convenciéndolos con mil explicaciones de los peligros del salto.

- ¿Y si fuera cierto lo que dicen? - se preguntaba el joven Naru.
- No hagas caso ¿Por qué hablan tanto de un salto que nunca han hecho? Yo también tengo un poco de miedo, pero no parece tan difícil -respondía Ariki, siempre decidida.
- Pero si sale mal, sería un final terrible – seguía Naru, indeciso.
- Puede que el salto nos salga mal, y puede que no. Pero quedarnos para siempre en este lado de la isla nos saldrá mal seguro ¿Conoces a alguien que no haya muerto devorado por las fieras o por el hambre? Ese también es un final terrible, aunque parezca que nos aún nos queda lejos.
- Tienes razón, Ariki. Y si esperásemos mucho, igual no tendríamos las fuerzas para dar este salto... Lo haremos mañana mismo

Y al día siguiente, Naru y Ariki saltaron a la cara buena de la isla. Mientras recogían las pértigas, mientras tomaban carrerilla, mientras sentían el impulso, el miedo apenas les dejaba respirar. Cuando volaban por los aires, indefensos y sin apoyos, sentían que algo había salido mal y les esperaba una muerte segura. Pero cuando aterrizaron en el otro lado de la isla y se abrazaron felices y alborotados, pensaron que no había sido para tanto.

Y mientras corrían a descubrir su nueva vida, pudieron escuchar a sus espaldas, como en un coro de voces apagadas:

- Ha sido suerte
- Yo pensaba hacerlo mañana
- ¡Qué salto tan malo! Si no llega a ser por la pértiga...

Y comprendieron por qué tan pocos saltaban, porque en la cara mala de la isla sólo se oían las voces resignadas de aquellas personas sin sueños, llenas de miedo y desesperanza, que no saltarían nunca...

viernes, 4 de marzo de 2011

DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS...


Hoy vengo de donde viven los monstruos. Yo, enfadado y cansado de cómo era mi vida, me embarqué en una aventura, cogí mis cosas y de momento me encontré en mi balsa a la deriva por un mar de mediocridad.

Finalmente llegué a un sitio desconocido, donde me percaté que se necesitaba un líder, yo tan sólo veía monstruos a mi alrededor, no sólo monstruos malos, sino también monstruos buenos. Yo era de los que pensaba que cada uno nace bueno y la sociedad los va convirtiendo en monstruos, ahora pienso que es al revés que la gente nace monstruo y si no evoluciona en la vida se quedará como monstruo toda la vida.



En ese mundo de monstruos, cada uno con sus cosas diferentes, llegué a tener discusiones con varios de ellos y alguna desavenencia en particular. Cu
ando me quise dar cuenta estaba metido de lleno en sus historias, como que no se valoran las cosas positivas puesto que tan sólo se recuerdan los fallos y las cosas negativas, la carencia de valentía, la falsedad, la envidia, el egoísmo, el victimismo, la soberbia y la desidia. Cada monstruo tenía su cualidad y a medida que iba evolucionando se iba haciendo más grande y se iba sintiendo cada vez más solo, con lo cual sus historias y discrepancias cada vez eran más fuertes.

Poco a poco se me fue encendiendo la bombilla y lo que estaba sucediendo es que se encontraba una pelea subyacente más allá de la cualidad de cada unos de los monstruos. La historia se podía simplificar en un sencillo enfrentamiento entre el Deseo y las Necesidades: 1) El deseo de intentar hacer las cosas bien o simplemente de querer hacer cosas 2) La necesidad de quedar bien, de figurar, de tener a todo el mundo contento o la simple necesidad de dinero y de vivir, como el que necesita respirar.

Esta pelea entre ambas puede hacer que si un monstruo quiere estar todo el día jugando y su necesidad de comer no se pueda ver cubierta porque tiene que cazar y si caza todo el día no va a poder jugar. Eso hace que el miedo aparezca y el resto de monstruos saque su defensa personal, que no es más que cada una de las cualidades que comentábamos antes. De tal forma que acaba intentando destruir al resto de monstruos. ¿Que no lo pensáis así?

Fijaros a partir de ahora... hacedme caso y encontrar situaciones reales en ese ejemplo estúpido de la caza y el jugar, que os puse. Poco a poco os iré contando mis experiencias allí donde viven los monstruos....


viernes, 11 de febrero de 2011

¡Oh Capitán, mi Capitán!

¡Oh Capitán, mi Capitán!

terminó nuestro espantoso viaje,
el navío ha salvado todos los escollos,
hemos ganado el premio codiciado
ya llegamos a puerto, ya oigo las campanas
ya el pueblo acude gozoso,
los ojos siguen la firme quilla
del navío resuelto y audaz;
mas ¡Oh corazón, corazón, corazón !¡Oh, las rojas gotas sangrantes !
Ved mi capitán en la cubierta
yace frío y muerto.

¡Oh Capitán, mi Capitán!
levántate y escucha las campanas;
levántate, para ti flamea la bandera,
para ti suena el clarín,
para ti los ramilletes y guirnaldas engalanadas,
para ti la multitud se agolpa en la playa;
a ti te llama la masa móvil del pueblo;
a ti vuelven sus rostros anhelantes;
¡ Ea Capitán!
¡Padre querido!
¡Que tu cabeza descanse en mi brazo!
Esto es un sueño: En la cubierta yace frío y muerto.

Mi Capitán no responde
sus labios están pálidos e inmóviles
mi padre no siente mi brazo,
no tiene pulso ni voluntad,
el navío ha anclado sano y salvo;
su viaje, acabado y concluido
de horrible viaje el navío victorioso
llega con su trofeo,
¡Exultad, oh playas, y sonad, oh campanas!
mas yo con pasos fúnebres recorro la cubierta
dónde mi Capitán yace frío y muerto.

jueves, 3 de febrero de 2011

MoDern Man


So I wait my turn, I'm a modern man
And the people behind me, they can't understand
Makes me feel like
Makes me feel like

So I wait in line, I'm a modern man
And the people behind me, they can't understand
Makes me feel like
Something don't feel right


Like a record that's skipping
I'm a modern man
And the clock keeps ticking
I'm a modern man
Makes me feel like
Makes me feel like

In my dream I was almost there
Then you pulled me aside and said you're going nowhere
They say we are the chosen few
But we're wasted
And that's why we're still waiting
On a number from the modern man
Maybe when you're older you will understand
Why you don't feel right
Why you can't sleep at night now

In line for a number but you don't understand
Like a modern man
In line for a number but you don't understand
Like a modern man

Oh I had a dream I was dreaming
And I feel I'm losing the feeling
Makes me feel like
Like something don't feel right
I erase the number of the modern man
Want to break the mirror of the modern man
Makes me feel like
Makes me feel like

In my dream I was almost there
Then you pulled me aside and said you're going nowhere
I know we are the chosen few
But we're wasted
And that's why we're still waiting
In line for a number but you don't understand
Like a modern man
In like for a number but you don't understand
Like a modern man

And you feel so right
But how come you can't sleep at night?
In line for a number but you don't understand
Like a modern man

I'm a modern man
I'm a modern man
I'm a modern man
I'm a modern man